Boletín UNAM-DGCS-770
Ciudad Universitaria, Diciembre 26, 2007.
Analizan en la UNAM desarrollo neuronal para tratar el Mal de Parkinson.

Científicos del Instituto de Neurobiología buscan manipular el crecimiento de células troncales para encontrar un posible tratamiento.
Alfredo Varela Echavarría, investigador de esa entidad, señaló que explora la posibilidad de utilizarlas para terapias de sustitución en situaciones de muerte celular.
Se calcula que una de cada 100 personas en el mundo desarrollará este padecimiento después de los 65 años de edad; en México uno de cada 40 está en riesgo de sufrirlo.

Científicos del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, con sede en Juriquilla, Querétaro, estudian el desarrollo de neuronas dopaminérgicas en modelos embrionarios para tratar de manipular el crecimiento de células troncales que permitan encontrar un posible tratamiento para el mal de Parkinson.

Así lo explicó Alfredo Varela Echavarría, investigador de esa entidad, quien añadió que el auge de tales células, también llamadas madre, se debe a que se explora la posibilidad de utilizarlas para terapias de sustitución en situaciones en donde, por alguna condición patológica, se presenta muerte celular.

Se calcula que una de cada 100 personas desarrollará Parkinson después de los 65 años de edad. En México se estima que uno de cada 40 individuos está en riesgo de padecer esta enfermedad.

Durante años se había considerado que no se generaban neuronas nuevas en el cerebro adulto. Sin embargo, refirió, estudios realizados en diversas especies de animales muestran que esta idea es incorrecta.

En ciertas regiones del cerebro adulto existen células denominadas troncales, capaces de multiplicarse y dar origen a las precursoras de neuronas, llamadas neuroblastos, que se desplazan de sus zonas de origen hacia distintas regiones, y se ha mostrado que bajo condiciones patológicas migran hacia las partes lesionadas. Dicha habilidad hace pensar que podrían ser utilizadas para subsanar el encéfalo cuando sufre lesiones de distinta índole, indicó.

Aunque el cerebro enfermo hace intentos por “autorrepararse”, éstos son generalmente insuficientes. Por ello, el proyecto Células Troncales Adultas, Regeneración Neuronal y Enfermedad de Parkinson que forma parte del Programa Investigación Multidisciplinaria: Proyectos Universitarios de Liderazgo y Superación Académica (IMPULSA), intenta estudiar los procesos e identificar los factores a nivel celular y molecular que participan en el control de la multiplicación, migración y diferenciación de las células troncales neurales y de los neuroblastos derivados de ellas, expuso.

La idea es, con base en la información obtenida, tratar de instrumentar medidas que permitan aumentar el número de precursores disponibles para asegurar un abasto adecuado, dirigir su desplazamiento hacia los puntos de interés y promover su diferenciación en neuronas de los tipos requeridos, detalló.

En el grupo de Varela Echavarría se partió “de estudios del comportamiento de las neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo en embriones, es decir –subrayó–, se aborda cómo crecen normalmente, cómo envían sus axones o ‘proyecciones’ con las que establecen contacto con otras, a través de las cuales envían información de los impulsos nerviosos”.

Con ello, se obtienen datos respecto de las moléculas que funcionan como señales para atraer o repeler a esos axones, de modo que encuentren su ruta y se conecten con su “blanco” natural durante el desarrollo embrionario, subrayó.

Dicho conocimiento es necesario para determinar si se puede manipular el crecimiento de células parecidas a las neuronas embrionarias dopaminérgicas, pero ahora generadas a partir de troncales en cultivo en adultos, reiteró el científico.

Se han empezado a instrumentar estudios para analizar si la información generada hasta ahora se puede aplicar a células madre, las cuales podrían ser implantadas en un cerebro lesionado de un animal modelo, en donde se trata de reproducir el Parkinson, precisó Varela.

Para reconstituir una vía neural se requiere conducir a los axones de las neuronas de interés hacia los “blancos” adecuados y restablecer los enlaces correspondientes, puntualizó. Debido a que uno de los objetivos es lograr la reconexión de la vía dopaminérgica lesionada en los pacientes que sufren la enfermedad referida, es indispensable definir los mecanismos y factores que subyacen el establecimiento de esa vía neural.

El grupo del INB ha mostrado que las regiones pretectal y estriatal del cerebro embrionario, es decir, una región de paso y el blanco final de los axones dopaminérgicos, respectivamente, ejercen atracción sobre los axones de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.

Este efecto parece ser desplegado en parte por la sustancia semaforina 3C. En tanto, la 3A promueve el crecimiento de las aferentes dopaminérgicas y la semaforina 3F repele a las mismas. Estas observaciones sugieren que les proveen de claves de navegación y control de su crecimiento.

El proceso de regeneración del sistema nervioso está en exploración. Hay mucho interés en el mundo y las esperanzas de que sea posible son altas, aunque, aclaró el investigador, hay que ser cautos. “No es algo que vaya a ocurrir de inmediato, ni siquiera pronto, pero hasta hace pocos años no se consideraba que pudiera pasar”.

Por ello, ahora hay gran expectativa. No obstante, se debe ser responsable y puntualizar que “son estudios exploratorios, básicos, con una perspectiva de largo plazo”. Los obstáculos para llegar a la meta son muchos, pero su importancia es enorme, concluyó.